Cuando Donald Trump aseguró que la guerra que inició junto a Israel contra Irán sería “corta”, se basó en el supuesto de que no habría destrucción de la infraestructura energética. Más allá de cómo concluyeran las operaciones militares y políticas, la normalidad volvería pronto con la recuperación del flujo petrolero y gasífero. Pero el inicio de la destrucción de esas instalaciones por parte de las fuerzas israelíes -y su consiguiente retaliación iraní- inició una etapa nueva del conflicto con consecuencias imprevisibles.
El resultado inmediato ha sido la duplicación del precio del gas natural licuado (GNL) en los mercados asiático y europeo. A diferencia del petróleo, el GNL no tiene un valor único internacional. Pero la destrucción de casi el 20% de la capacidad qatarí de producción de GNL provocará un alza de los precios ya que la demanda se mantiene igual mientras que la oferta se reduce. Qatar produce cerca del 20% del GNL global.
Esto importa en Argentina en momentos en que la Secretaría de Energía emitió la semana pasada la Resolución 60, por la que traslada todo el costo de las importaciones de gas licuado a los consumidores, de forma tal que los importadores no carguen con el riesgo de un alza de los valores que no pudiera estar reflejado en la tarifa. Esto podría implicar un tarifazo: la licitación de los nuevos embarques de GNL se realizará el mes que viene. La nueva tarifa entrará en vigor en mayo y puede deparar en una sorpresa para los bolsillos de los usuarios.
La suba del precio del gas para los usuarios impactará en el dato de inflación de mayo en adelante. Pero antes se sentirá fuerte el alza del valor de los combustibles. El barril de petróleo de referencia en Argentina (Brent) subió un 80% en el último mes. En lo que va de marzo, los combustibles se elevaron un 10% en los surtidores argentinos. Si las condiciones en el Golfo Pérsico se mantienen por más tiempo, las petroleras locales comenzarán una carrera de subas de precios, como señaló el jefe de YPF, Horacio Marín, en un evento en la última semana.
En esa misma reunión, la secretaria de Energía, María Tettamanti, descartó que el gobierno tuviera en mente intervenir en los mercados por la guerra en Medio Oriente. “Es un fenómeno transitorio. Como bien decía Horacio (Marín), el sector se va a tener que autorregular para ver cómo maneja esta coyuntura. Es muy importante para nosotros mantener nuestra política”, remarcó la funcionaria.
Tettamanti agregó: “La seguridad jurídica es fundamental. No te tenés que asustar por algo que pasa, hay que gestionarlo, y lo tienen que gestionar los privados. Nosotros no vamos a tomar una medida desde el gobierno de ningún tipo para meternos en los mercados”.
La funcionaria es esclava de los dictados de la Ley Bases, que tiene un capítulo petrolero que sostiene que la actividad privada no puede ser intervenida y que debe estar dirigida a la obtención de la mayor renta posible, para lo cual no debe sostener más el mercado interno. Esa ley elimina todas las restricciones al comercio de crudo y gas y abandona el concepto de autoabastecimiento.
Hay otro problema derivado de la guerra en Irán: el dislocamiento de los mercados financieros. Y hay coberturas de precios muy caras ante la posibilidad de que las cosas no marchen como dice Trump («la guerra terminará pronto») sino que se empantanen. Si esto continúa, el impacto será global y los mercados financieros no tendrán resguardo posible.
Argentina está en un descampado, al descubierto y ante peligros inminentes. Y el gobierno echa nafta al fuego.
La claves
La guerra de EE UU e Israel contra Irán tiene consecuencias globales.
En primer lugar aparece la suba del precio del petróleo, que en términos generales pasó de U$S 60 el barril a U$S 105 en las tres semanas que transcurrieron desde los primeros bombazos.
La segunda consecuencia fue la suba del gas en el formato GNL (gas natural licuado). El valor de ese fluido para los mercados europeos y asiáticos se duplicó.
Ahora se espera que esa nueva realidad de precios se repita en la región, impactando de lleno en los bolsillos de los usuarios.
La suba del riesgo país de Argentina responde a ese fenómeno. Los inversores internacionales huyen del riesgo financiero y prefieren protegerse en valores de EE UU.
Si la guerra sigue e Irán no se rinde, como todo indica, se vienen tiempos turbulentos en los mercados financieros.