En medio de un gran presente personal y profesional, Rocío Marengo volvió a quedar en el centro de la escena tras su paso por Almorzando con Juana. Allí no solo habló de su nuevo proyecto televisivo sino que también recordó el difícil momento de salud que atravesó durante su embarazo y que pudo haberle cambiado la vida por completo.
Rocío Marengo, que recientemente confirmó que tendrá su propio programa en El Nueve, sorprendió al llevar a su hijo Isidro al programa, generando ternura en toda la mesa. Fue Juana Viale quien recordó el momento en que Marengo había anunciado su embarazo allí mismo. “Lo veo muy fuerte, lo tenemos a Isidro acá, que hace un poco más de un año que te enteraste acá del embarazo”, destacó.
Sin embargo, detrás de esa felicidad absoluta, Rocío dejó entrever que el camino no fue nada sencillo. Al hablar del nacimiento de su bebé, reveló el drama que vivió en las últimas semanas de gestación. “Fue por cesárea y se adelantó un mes, yo tenía la placenta un poquito desprendida y me internan por esas pérdidas y me dijeron que ya nacía”, comentó.
Ese cuadro médico obligó a Rocío Marengo a transitar días de mucha incertidumbre y reposo, una situación que claramente la marcó. Aunque hoy lo cuenta con serenidad, en su momento fue un episodio delicado que pudo haber tenido consecuencias mayores, tanto para ella como para su hijo.
Rocío Marengo quiere tener otro hijo
Lejos de quedarse con el miedo, Rocío Marengo eligió transformar esa experiencia en aprendizaje y hasta se mostró entusiasmada con volver a intentarlo. “Quiero tener otro embarazo para vivirlo sabiendo lo que es”, confesó, dejando en claro que el deseo de agrandar la familia junto a Eduardo Fort sigue intacto.
Sobre cómo se preparó para la maternidad, Rocío Marengo también reveló que aprovechó el tiempo de reposo para informarse. “Me hice unos cursitos porque estaba en reposo. Soy bastante relajada. Estoy muy feliz, me levanto cada tres horas, pero feliz, todo lo disfruto», cerró.