Kennys Palacios rompió el silencio luego de su breve participación en Gran Hermano Generación Dorada y dejó varias definiciones que no pasaron desapercibidas, especialmente al referirse a Wanda Nara.
El estilista, reconocido por su cercanía con la mediática, fue directo al hablar sobre el supuesto apoyo que podría haber recibido durante su estadía en la casa. Lejos de alimentar la polémica, se mostró tajante: “No me interesa si Wanda me apoyó o no”, marcando distancia de las especulaciones.
Más allá de esa frase, Kennys Palacios también hizo una autocrítica sobre su desempeño dentro del reality de Telefe. “La casa me comió y no supe cómo reaccionar”, reconoció, al tiempo que explicó que intentó modificar la imagen que estaba dando, especialmente tras momentos clave del juego, aunque sin los resultados que esperaba.
Kennys Palacio dijo todo de Wanda Nara
En cuanto a la convivencia, admitió que no estuvo exenta de conflictos. Recordó sus cruces con algunos compañeros y puntualizó: “Intenté enfrentar los quilombos que tenía con Danelik, pero es una persona que siempre me quiso picar”. A pesar de eso, rescató el costado humano de la experiencia: “Lo más lindo es que todos me querían en la casa y conocieron a otro Kennys”.
El aislamiento en la casa de Gran Hermano también tuvo un fuerte impacto emocional. Acostumbrado a una vida muy ligada a sus afectos, el participante reveló qué fue lo que más le costó: “Soy muy familiero. Pensé que iba a extrañar el celular, pero no. Lo que me afectó fue no saber qué estaba pasando afuera con mi familia y mi novio”.
Por último, Kennys Palacios se refirió a la presión de la exposición mediática y al miedo a la opinión pública, algo que condicionó su actitud dentro del juego. “Me dio mucho miedo la cancelación y el qué dirán, por eso me controlé bastante”, explicó. Incluso, dejó una reflexión final sobre su paso por el programa: “Capaz no supe dar lo mejor de mí porque me contuve mucho”.
Entre sinceridad y autocrítica, Kennys Palacios cerró su experiencia en el reality con un balance agridulce, dejando en claro que su paso por la casa estuvo marcado tanto por lo emocional como por las expectativas externas.