“Pueden causar un caos absoluto” MUNDO El Intransigente


Los servicios de inteligencia de Estados Unidos determinaron que cerca de la mitad de los sistemas de lanzamiento de misiles de Irán permanecen operativos y que miles de drones de ataque unidireccional siguen formando parte del arsenal de Teherán. «Siguen estando en gran medida preparadas para causar un caos absoluto en toda la región«, afirmaron desde la Casa Blanca, a pesar de que el presidente Donald Trump estimó que la guerra terminaría pronto.

Los mismos informes indican que Irán no solo conserva un volumen importante de misiles balísticos, sino también una fracción significativa de sus misiles de crucero diseñados para la defensa costera. Esa capacidad resulta particularmente sensible desde el punto de vista geopolítico, dado que le otorga a Teherán un margen de control considerable sobre el tráfico en el estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más estratégicas del planeta.

En el ámbito naval, el panorama es mixto. Si bien la Armada regular iraní sufrió pérdidas cuantiosas durante los enfrentamientos, las fuerzas navales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica lograron preservar aproximadamente la mitad de su capacidad de combate. Según fuentes citadas por CNN, ese remanente incluye «cientos, si no miles, de pequeñas embarcaciones y vehículos de superficie no tripulados disponibles», lo que representa una amenaza táctica considerable en las aguas del Golfo Pérsico.

Los recientes ataques de Irán

El Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (CGRI) afirmó haber atacado y destruido las instalaciones de computación en la nube de Amazon ubicadas en Bahréin, en lo que calificó como su primera operación contra empresas de «espionaje» de Estados Unidos e Israel en la región. La organización recordó que ya había emitido advertencias previas sobre la posibilidad de atacar ese tipo de firmas, en respuesta al incremento de las acciones militares estadounidenses e israelíes.

El CGRI sostuvo que el golpe contra Bahréin fue una respuesta directa a que ambos países ignoraron esas advertencias y continuaron el miércoles con sus ataques contra objetivos iraníes. En esa misma línea, prometió «castigar» a otras empresas de características similares «más severamente» en caso de que los bombardeos no cesen.

Entre los demás objetivos que el CGRI aseguró haber alcanzado figuran siete bases aéreas de Estados Unidos e Israel, dos plantas siderúrgicas estadounidenses en Abu Dabi, una instalación de aluminio en Bahréin y fábricas pertenecientes a la empresa israelí de armamento Rafael. La organización de Irán también afirmó haber atacado un refugio de tropas estadounidenses en las inmediaciones de Manama, acción que habría dejado bajas entre los efectivos allí apostados.