escupitajo, agua caliente ESPECTÁCULO El Intransigente


Gran Hermano vivió el momento más violento de toda la temporada. Tamara Paganini y Pincoya protagonizaron un enfrentamiento que fue mucho más allá de los insultos y las acusaciones. Hubo un escupitajo de la chilena y una taza de agua caliente lanzada por la argentina. El resultado fue Pincoya gritando por toda la casa pidiendo atención médica urgente.

Todo empezó por algo tan cotidiano como el lavarropas. Según los relatos dentro de la casa, Paganini habría retirado la ropa de Pincoya del electrodoméstico, lo que desató la furia de la chilena. La propia Pincoya lo reconoció sin rodeos cuando Daniela de Lucía le preguntó qué había pasado: «Me tiró la taza de agua hirviendo». Y al ser repreguntada sobre el origen del conflicto, explicó: «Porque yo le mandé un pollo, le escupí».

La fuerte pelea en la casa de Gran Hermano

El escupitajo de Pincoya y la respuesta de Tamara con el agua caliente dejaron a todos los presentes sin palabras. La chilena, visiblemente alterada y dolorida, comenzó a recorrer la casa pidiendo ayuda a los gritos. «Jefe, ábrame la puerta porque la taza estaba caliente. Necesito un médico. Gran Hermano, lo necesito porque me quemaron con agua caliente», exigió ante la puerta del confesionario.

Andrea del Boca fue una de las primeras en acercarse, preocupada: «¿Te lo tiró todo?», preguntó. Pincoya asintió y aclaró que no quería que sus compañeros le hicieran primeros auxilios: «No me voy a poner agua, que me salgan ampollas. Que venga el personal y me atienda». Daniela de Lucía intentó convencerla de tirar agua fría sobre la zona afectada, pero la chilena se negó categóricamente.

Cuando Solange Abraham se acercó a preguntar cómo había empezado la pelea, Pincoya fue directa: «Ella me va a sacar el lavarropas. Yo estoy secando ropa y me la tira. Fui a decirle que pare y ella me sacó la lengua para darme un beso. Yo le escupí». La secuencia quedó clara: una provocación llevó a otra y el conflicto escaló hasta un punto que la producción no pudo ignorar. La convivencia en Gran Hermano volvió a demostrar que cualquier pequeño roce puede convertirse en el epicentro de la temporada.