Estados Unidos consolidó en las últimas semanas el mayor despliegue militar en Medio Oriente de los últimos 20 años, en medio de la creciente tensión con Irán. La movilización busca disuadir o responder a eventuales escaladas del régimen iraní en un escenario de negociación nuclear contrarreloj.
El fortalecimiento operativo alcanzó un punto crítico el 17 de febrero, con capacidades estratégicas posicionadas en zonas clave como el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental. La Casa Blanca considera que el despliegue envía una señal clara sobre la disposición de Washington a actuar.
La operación incluye un puente aéreo con más de 160 vuelos de aviones C-17A y 18 vuelos de carga pesada C-5M hacia bases en Arabia Saudita, Qatar y Yibuti. A esto se suma una fuerte presencia naval con dos grupos de combate de portaaviones, entre ellos el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford, junto a destructores y un submarino con capacidad nuclear.
En el plano aéreo, Estados Unidos concentró en Jordania aviones F-15E, F-35A y A-10, además de escuadrones de F-16 en Emiratos Árabes Unidos. También desplegó aeronaves de inteligencia y guerra electrónica para monitorear comunicaciones y actividad nuclear.
“Guerra con Irán”
Porque en estos momentos, Estados Unidos llevó a cabo el mayor despliegue militar en dos décadas contra Irán: portaaviones, destructores y fuerzas aéreas rodean la región. pic.twitter.com/q8XE8vMnfG
— Tendencias Finanzas (@porquettfin) February 22, 2026
La respuesta iraní y la tensión en Ormuz
Teherán reaccionó con maniobras militares en el Estrecho de Ormuz, donde la Guardia Revolucionaria probó el misil Sayyad-3G de largo alcance. El sistema está diseñado para interceptar cazas y misiles de crucero, en una demostración de capacidad defensiva ante el avance estadounidense.
El movimiento elevó la preocupación internacional por el impacto que una escalada podría tener en el comercio global y en el mercado energético, dado el rol estratégico de esa vía marítima.
El ultimátum político de Washington
En este contexto, Trump lanzó una advertencia directa y otorgó un plazo de entre 10 y 15 días para alcanzar un acuerdo que incluya fuertes restricciones al programa de misiles iraní. El mandatario habló de posibles “cosas malas” si no se logra un entendimiento.
Por su parte, el canciller iraní Abbas Araqchi anticipó que presentará un borrador de acuerdo en los próximos días, aunque la inteligencia estadounidense mantiene planes de ataque listos. El antecedente más cercano fue el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes durante el conflicto entre Irán e Israel en junio pasado, lo que mantiene en alerta a la región.
Presidente Trump: Ahora es el momento deque Irán se nos una una en el camino que completa lo que estamos haciendo.
No pueden seguir siendo una amenaza para la estabilidad de la región completa. Deben llegar a un acuerdo, o sino malas cosas sucederán. pic.twitter.com/mOQ0CXB6cS
— USA en Español (@USAenEspanol) February 19, 2026