Dos libros de La Retaguardia ponen en valor los juicios por delitos de lesa humanidad


La historia de Víctor Basterra, el sobreviviente de la ESMA cuyas fotos permitieron identificar a los genocidas; el calvario del “Negrito” Avellaneda, una vida segada de apenas 15 años; el largo brazo genocida que allende las fronteras estragó a la familia Molfino; la represión contra las infancias, encarnada en “los chicos Koncurat”; la pulsión vital de la “Tota” Novillo Corvalán, la militante lanzada desde los vuelos de la muerte que nadie pudo hacer desaparecer. Esas son solo algunas de las historias -conocidas algunas, otras no tanto, todas indispensables-  para entender qué nos pasó durante la última dictadura- y que irrumpen a 50 años del golpe en dos libros indispensables, editados por el colectivo La Retaguardia.

En pandemia sucedieron cosas inéditas. Por caso, un colectivo de comunicación popular con 17 años de trayectoria comenzó a transmitir los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos por la última dictadura. A la fecha llevan transmitidos nada menos que 75, pero no se conforman: a 50 años del Golpe, lanzaron dos libros que cuentan esas historias y que configuran un archivo invaluable del proceso de castigo a los genocidas que distingue al país en materia de derechos humanos.

Al calor de la movilización social post 2001 -tiempos en los que cambiarlo todo parecía posible- La Retaguardia nació como programa radial y rápidamente sumó un blog. Más tarde, cuando nadie usaba la palabra streaming, comenzó a transmitir radio online, y hasta editó una revista en papel de frecuencia mensual.

Dos libros de La Retaguardia ponen en valor los juicios por delitos de lesa humanidad

Pero la pandemia ofició de bisagra: en ese inolvidable marzo de 2020 el colectivo comenzó a transmitir los juicios por delitos de lesa humanidad, una movida inédita al menos en este grado de sistematicidad, que no estuvo exenta de tensiones y resquemores de propios y extraños. “Desde el comienzo de las coberturas en vivo hasta aquí, el camino fue duro. El primer año muy pocos tribunales nos permitieron transmitir las testimoniales; en 2021 la proporción comenzó a emparejarse, y luego viró a nuestro favor” recopila seis años más tarde Fernando Tebele, editor de La Retaguardia. Otro parteaguas, remarca el periodista, ocurrió en 2025: «en el ‘fallo Retaguardia’ Casación resolvió el punto señalando que los juicios deben ser televisados, tal cual garantiza el nuevo Código Procesal”.

Todo el proceso “fue un camino que transitamos con broncas de familiares cuyos juicios quedaban si registro, lo que generaba también angustias, pero por suerte ya es cosa del pasado, porque hemos conseguido modificar la historia de la comunicación de los juicios en Argentina. Y pronto esto se aplicará a todas las causas, no solo en las que nosotros lo solicitamos”, finalizó.

El libro doble con las crónicas de juicios por crímenes de lesa humanidad trae 50 historias que orbitan sobre la más cruel dictadura argentina. Se trata de una selección de crónicas y relatos, con la pluma de periodistas -y no sólo- que recorren distintos juicios cubiertos por La Retaguardia a lo largo y lo ancho del país, de aquel marzo pandémico a esta parte. “Elegimos estas 25 historias por libro para intentar abarcar las diferentes problemáticas que nos plantea el genocidio: desde las torturas hasta el robo de bebés, como las violaciones sistemáticas a las mujeres y los hechos de resistencia que se registraron dentro de los campos de concentración” completa Tebele. “Las historias pertenecen al tramo de juicios que hemos televisado, pero hay excepciones, ciertas historias que no queríamos dejar afuera y que pertenecen al período previo a la televisación. También quisimos incluir los Juicios por la Verdad y el Juicio a las Juntas, por lo que han significado en el camino”, indican los editores en la introducción.

Las obras cuentan con prólogos y epílogos de Ana María Careaga y las y los abogados Pablo Llonto, Ana Oberlin, María del Carmen Verdú, Guadalupe Godoy y Claudia Cesaroni. También jueces y fiscales aportaron textos, al tiempo que las historias fueron trazadas por las plumas de Eduardo Anguita, Carlos Rodríguez, Ángela Urondo Raboy, Diego Martínez, Martina Noailles y Pablo Salinas, entre muchos otros y otras.

Dos libros de La Retaguardia ponen en valor los juicios por delitos de lesa humanidad

Para el periodista e investigador Eduardo Anguita, el valor de los libros radica en que “son producto de un esfuerzo colectivo, en una época en la que prima el individualismo. Ese es su mayor mérito: La Retaguardia encara esto no solo por un registro histórico, sino en clave colectiva”.

El coautor de la magnánima y pionera obra “La Voluntad” se ocupa de subrayar además que “La Retaguardia ha encontrado una manera de construir el pasado; no por una cuestión nostálgica, sino como algo indispensable para el futuro. Esto es más poético, pero nosotros en los 70 hablábamos de la vanguardia, y ahora nos damos cuenta del rol que tiene la retaguardia”.

Con el material audiovisual de La Retaguardia se han realizado investigaciones y documentales, y los videos también se utilizan en escuelas, con fines pedagógicos. Televisados vía un canal de YouTube, los juicios son seguidos en distintas partes del mundo, con preponderancia de visualizaciones desde Colombia, España, Estados Unidos, Italia y Uruguay. Como todo medio autogestivo, por estos tiempos atraviesa una gran dificultad en el sostenimiento de una tarea que requiere muchas horas y compromiso mental y afectivo.

Los libros “50 historias de juicios por la dictadura en Argentina” constan de 262 páginas cada uno y pueden adquirirse de manera online.